Editorial: El precio del libro

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Durante esta semana facebook fue testigo de la férrea defensa del narrador chileno Jorge Baradit de su trabajo y el del equipo que ayudó a crear la máquina de vender libros que resulta ser Historia secreta de Chile I y II. Baradit dispara directamente y sin miedo en contra de aquellos que piratean sus libros y que lucran con el esfuerzo de años. El narrador dice  “a tres días de su puesta en librerías, descubre que su libro ya está en la calle, en las veredas, copiado y a la venta. No lo puede creer. No alcanzó a sacarlo y ya lo habían robado para venderlo ilegalmente”. Luego agrega diciendo que aunque estos sujetos vendan muchos libros no aportan con una labor de difusión ya que no informan sino que sólo copian los más vendidos.

Esta situación debería obligarnos a a preguntar ¿Dónde está el valor del libro?, ¿Bajo qué parámetros consideramos que valor se le debería dar a un objeto tan preciado por tantos? Se arguye que en Chile el libro es caro, que se debería reducir de su precio el valor correspondiente al IVA, que la gente ya no lee y que la Literatura está hecha sólo para una parte de la sociedad que goza de demasiados privilegios. Todas estas razones que parecen reforzar la idea que comprar libros pirateados es un acto de rebeldía, de reivindicación de los escritores desconocidos, como si el dinero ganado por los vendedores piratas fuera en directa ayuda de los escritores noveles o desconocidos.

Existe un bajo respeto por le trabajo de los creadores como Baradit y JL Flores, entre muchos otros y pareciera que mientras que, ser uno de los más vendidos cada semana es una bendición, también es una maldición, ya que su trabajo abulta las cuentas corrientes de inescrupulosos que veranean a costa del trabajo de otros.

Por otro lado, existe la vereda de los escritores  que luchan día a día por dar a conocer su trabajo. Es una tarea titánica tener nuevos lectores y/o encontrar lugares que les lean y que publiquen sus textos. Incluso, éstos agradecen que circulen copias poco comerciales de su trabajo y el hecho de que una simple fotocopia pase de mano en mano con el permiso implícito del autor, puede ser sinónimo de que algún editor o lector les de una oportunidad para abrirse camino en el difícil mundo editorial chileno.

Entonces ¿Cuál es el valor del libro? ¿Es quizás el número comercial de copias que vendes en librerías o quizás la oportunidad de lograr que el trabajo literario sea leído no importando como llegue a manos de los lectores? ¿Deberían quizás los lectores apoyar a los buenos autores comprando sus libros originales a cualquier precio? Es necesario encontrar un camino definitivo ante esta situación. Yo por mi parte no compro libros piratas, tampoco leo Best-sellers. Dejo más abajo la defensa de Jorge Baradit de su trabajo.

 

Carolina Yancovic

Editora de Revista Telescopio.

Lee también:Opinion: Chile país contaminado

(Fuente: Facebook de autor, 10 de Agosto 2016)

Jorge Baradit

“Un amigo trabajó años en una idea, luego investigó, viajó y sufrió con el material que tenía encima. Estuvo casi dos años quemándose las pestañas trabajando y escribiendo. El proceso de armado, corrección y edición fue difícil y muchas personas colaboraron, correctores, editores y revisores. Luego vinieron los diseñadores, los ilustradores y los encargados de la imagen para unirse al proyecto. Finalmente este amigo se repartió por Santiago dando entrevistas, arriba de taxis y metro corriendo de allá para acá para promover su trabajo. Se contrató una imprenta y después de años de esfuerzo, su libro ve la luz. Está feliz, exultante. Su trabajo se pone en cajas. Está pronto a llegar el momento de verlo en librerías y ver el fruto de un trabajo que a veces llega a doler. Pero, a tres días de su puesta en librerías, descubre que su libro ya está en la calle, en las veredas, copiado y a la venta. No lo puede creer. No alcanzó a sacarlo y ya lo habían robado para venderlo ilegalmente.
Alguien le robó su trabajo, a él y a decenas de personas más, y lo convirtió en objeto de venta sin haber movido un músculo, sin haber investigado nada, ni escrito nada. Y lo peor, había gente que se dice admiradora de él comprándolo.

Mucha gente se equivoca cuando piensa en la piratería como una forma de la justicia social. Creen ver un gesto contra lo establecido o una forma de “reivindicación” cultural, cuando lo único que hacen es financiarle la 4×4 a un narco de la cultura, un “emprendedor” en la forma más brutal del capitalismo, esa donde explota el trabajo de otros sin retribuirle ni respetar sus derechos. No me siento “halagado” cuando veo un pirata mío en la cuneta, me siento robado, a mi y a los diseñadores, ilustradores, editores, correctores, escritores y toda la enorme cadena de esfuerzo y trabajo que un libro requiere para salir a la calle. Grande Lemebel, pero hizo un daño validando una forma de robo a trabajadores de la cultura. Porque esto no es una viejita con un mimeógrafo en su casa tratando de parar la olla, es un tiburón con una empresa clandestina instalada con maquinaria, redes de distribución y corrupción que asalta a escritores, uno de los componentes más débiles de la producción artística y cultural chilena.
A mi me podría dar lo mismo, estos libros que he escrito se venden bien, pero tengo amigos que trabajaron 3 años en una novela gráfica y a la semana se la estaban vendiendo pirateada a 4 lucas en la esquina ¿Dónde está la justicia en eso?

Tampoco cumplen una función de divulgación, solo piratean los libros más vendidos, no ofrecen variedad.
Tampoco es válida una de las excusas más recurrentes: “es que en Chile los libros son caros… y el IVA… y los impuestos”. Primero, ES UN DEBER MORAL eliminar el IVA de los libros, pero no incide en el tema, porque si se descuenta el IVA de un libro de 12 lucas el pirata va a seguir vendiéndose a 3 lucas, ni cerca del valor sin impuestos.
Si alguien dice “es que es la única manera de tener un libro para quienes solo tienen 3 lucas”. La verdad es que detrás de la compra de un pirata está el deseo de POSEER, que es una compulsión muy neoliberal, porque la verdad es que si alguien no tiene dinero para comprar un libro existen bibliotecas donde lo pueden pedir GRATIS, está bibliometro, anaqueles en colegios y universidades, muchas instancias donde se puede leer gratuitamente. Incluso personalmente fomento mucho compartir los libros, la cultura de hacer circular los libros por la ciudad, he participado en “dejadas de libros” en plazas. No es una cuestión de vender más, sino de valorar el trabajo de alguien y celebrarlo. Si tengo un escritor favorito y me gusta su trabajo, no lo escupiría en la cara comprando un pirata de su obra.
Cuando compran un pirata no están “atacando el sistema”, sino avalando la versión más atroz de él: la explotación del trabajo de otro sin retribución para el trabajador y sus derechos.

En mi caso, la versión pirata de Historia Secreta de Chile estuvo en cuneta el lunes después de su puesta en venta el viernes. Es decir, ya estaba en imprentas clandestinas antes de salir a la venta. Con este amigo se perfeccionaron, lo sacaron antes. Esto obviamente pone en tela de juicio la seguridad de la cadena al interior de las editoriales e imprentas. Hay un punto donde la honestidad se está rompiendo y es importante determinar dónde, policialmente. La industria editorial chilena es pequeña comparada con otros países y el costo de los libros en parte tiene que ver con eso. Si compramos piratas se compran menos libros, y si se compran menos libros terminan costando más caros por cuestión de oferta y demanda.

Hay un problema con la percepción del valor de un libro en Chile. Nadie tiene problemas en gastarse 12 lucas en dos entradas al cine y cabritas, o dos schops y dos completos el fin de semana, pero encuentran caro un libro de ese precio. Dos años de trabajo y un objeto que puedes heredarle a tu hijo no vale más que dos schops y dos completos, en la cabeza de muchos chilenos.
Es impopular lo que estoy diciendo? Si, es super impopular, pero hay que decirlo.

¿Tiene la plata? compre un libro editado ¿No tiene la plata? pídalo en bibliometro o prestado. No le financie las vacaciones en el caribe a un empresario ladrón que le roba a trabajadores la cultura y lo convierten en reducido de especies culturales.

Agradézcale a su autor pagándole su trabajo. Lo hizo con enorme cariño y esfuerzo. Algunos encontrarán shoro y anarco el pirateo, créame que la mayoría no. De anarco nada.

Y por favor, TRATE de no llevar un libro pirateado a una sesión de firmas, no se siente muy bien.

Lo invito a no financiar una industria que le roba al trabajador de la cultura. Lo invito a no comprar pirata.

Con todo cariño, en serio.”

 

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