Poesía: María Luisa Angarita

Siempre otra

No soy yo la que escribe

la que respira el óxido de estas letras antiguas

y se mueve en la esperanza de un encuentro incierto.

 

No soy yo la que suspira

en la memoria de un triste recuerdo

de ese adiós jamás pronunciado.

 

No soy yo sino otra

esa otra que me habita

que escudriña en mis adentros como quien explora

en un campo arqueológico hace tanto olvidado.

 

Tampoco soy yo la que anhela

quien muere de ansias ante el suceso imposible

el encuentro de dos cuerpos en perfecta armonía

en perfecta paz

en perfecto pecado.

 

Es ella, es siempre ella, la que me habita

La que conoce a la perfección cada rincón

de este cuerpo marcado por los años.

 

Soy yo,

somos

el reflejo en el espejo

la voz poética que en las noches alza su vuelo

para gritarme al oído las palabras

y recordarme

una vez más

mi verdadero espacio.

 

No soy yo

ni es ella

ni ninguna otra

ni hay acá un juego de otredad por descubrir

solo es una voz

siempre la misma

en busca de nuevas expresiones

para salvarnos.

 

 

Fachadas

En el silencio de las horas

en la humedad de esta tarde y sus recuerdos

me sumerjo en lo profundo de mis aflicciones

de esta verdad que me habita silenciosa.

 

Las fachadas francesas de los edificios

ocultan tras de sí

años de sufrimiento

de un maltrato constante en el interior de sus paredes

las mismas paredes que me cubren

como una ensoñación

como una metamorfosis kafkiana.

 

Soy como ese edificio de la esquina

hermoso

fuerte

apacible

fundado sobre cimientos hoy reconstruidos

soportando siempre altiva la fachada

el rostro

ante los vientos fuertes y las tormentas repentinas de esta ciudad.

 

Soy ese edificio,

cruzo la avenida por el rayado

como buena ciudadana

pero fijo la mirada en su arquitectura

el blanco marfil de sus paredes

el azul de sus tejados

sus balcones

semi abiertos a la tarde

esas ventanas misteriosas

que la poesía abre hacia mi alma.

 

Él lo sabe

él me mira desde la esquina

y reconoce en mí

la esperanza

la fortaleza

la tenacidad

y también allá en el fondo

el secreto profundo

la duda constante

y el antiguo temor siempre recurrente

en cada guerrero

en cada mujer

en cada mirada.

 

Camino por esta ciudad

y me pierdo

intentando encontrar en mis pensamientos

esas respuestas que mi alma

en un desesperado intento por alejarse

por cerrar ciclos

dejara abiertas en otras latitudes

grietas que la distancia no sabe sanar.

 

Regreso

vuelvo a mi

a reconstruir las heridas de este cuerpo

desgastado por el viaje

por las horas y el ritmo cada vez más diferentes.

 

Como ese edificio

llena voy de remiendos

de suturas y trabajos que intentan sostenerme

sin conocer que la humedad que me destruye

ya se encuentra hace mucho

en el fondo de mis entrañas.

 

Encuentro

Nos encontraremos de nuevo

ya no en la misma ciudad

ni en el mismo país

menos aún en la misma esperanza

nos encontraremos como quien va por la calle un día

y tropieza sin querer a un perfecto extraño

y voltearé a disculparme

como siempre hago

y allí estarán tus ojos

observándome

brillarán estoy segura

como brillan hasta morir las luciérnagas de mayo

y sonreirás levemente

seguro de no mostrar un ápice de ánimo.

Te saludaré

eso es seguro

con la buena educación que de pequeña me enseñaron

y el corazón despertará brioso

pretenderá decir los que por años he callado

me mirarás

te miraré

sonreiré levemente como quien saluda a un desconocido

y seguiré mi curso por éstas calles

colmadas de sonidos

de tránsitos y naufragios

nos veremos nuevamente como dos islas

que se atisban en la distancia y bailan

al ritmo de las olas perdidas y de los años.

 

Pasarán los días y pensarás en mí

como lo haces ahora en tu silencio absoluto

cada mañana y cada noche

cuando entonas tus plegarias por esta alma que hace tanto has enterrado

recordarás entonces aquellos encuentros

la terquedad de mis planteamientos

la altivez

con que cercenaste los segundos a mi lado

y querrás volver

eso es seguro

pero ni un número

ni un email

nada has conservado

te quedará sólo mi nombre y un lamento

profundo, eterno, sincero

ante lo que por mucho evitaste

y que ambos deseamos.

 

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María Luisa Angarita

(Venezuela, 1982)

maría luisa angarita imagen,

María Luisa Angarita vive en Argentina. Es poeta y ensayista. Es Profesora de Literatura y Magister en Literatura Latinoamericana por la UPEL. Cuenta también con diplomados en Teología.  Ha publicado los poemarios “Mundo Ambiguo”(2000) y “Ecos de la Ficción” (2011). En el año 1999 obtuvo el premio Sergio Medina de Poesía.  Ha presentado sus textos en diferentes encuentros poéticos así como en el 7mo. Festival Internacional de Poesía sección Aragua (2010). Ha colaborado con la página literaria del diario El Periodiquito, así como otros medios impresos y electrónicos en Venezuela, España y Estados Unidos. Actualmente escribe para la página Eclesiástica de la Diócesis de Maracay. 

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