“Lub Dub”: Fernando Navarro Geisse y Fernando Volkov

Segundo Capítulo:

all the things you are

eres

un animal hermoso

 

eres

el beso 

en medio del trigal

 

eres 

el viento 

meciendo 

el delicado umbral

de las hojas 

en otoño

 

eres 

el momento 

en que tu nombre 

acude 

sin aviso 

a mis labios

 

eres

siempre fuiste 

siempre serás

el nacimiento del cachorro

la danza callada

de la libélula 

sobre las aguas

 

eres 

volverás a ser

el jugo de la granada

el enjambre 

bullendo 

abriéndose

para el amanecer

 

eres la miel

 

algún día

un gran pájaro

llenará mi triste habitación

como una canción 

de amor

 

algún día 

tu fuego abrazará mi selva

con su destructora belleza

 

vendrá ese día

animal hermoso

when all the things you are 

are mine

 

Yo le mostré a Volkov All the things you are, un día que escuchábamos a Charlie Parker. Parker tiene este tema que se llama Bird of Paradise, y que resulta ser All the things you are con una introducción extraña que algunos describen como una versión paródica de un tema de Mahler. 

Por mucho tiempo tuve una fijación con Charlie Parker, por oscuras razones. En cierta forma me sedujo su historia de exceso y genialidad. La miseria en la que nació, vivió y murió. La forma en que triunfó y fracasó. Su violencia y delicadeza. Su forma de ser oro entre los cerdos. Su manera de ser un intelectual en la marginalidad. Era joven cuando me obsesioné. Parker como alguien que caminó hacia el fuego con una extraña elegancia. Un gran elefante negro. Un gran elefante negro y herido. Herido de muerte, desde el nacimiento. Un gran Gamesh de los ghettos norteamericanos, simbolizando todo su potencial, toda su originalidad, toda su miseria. Desconciértalos, dicen que decía Dylan Thomas, su poeta favorito. Así también me desconcertó cuando supe que Parker consideraba la letra de All the things you are, una de las más bellas de su época. Y así mismo me desconcertó Volkov al dejarme su versión de ese poema y de esa canción.

Parker llamaba a la canción YATAG por “You are the angel glow”, “Eres el brillo del ángel” o algo así. Sabiendo uno –quizás demasiado de lejos- cómo era Parker, se podría pensar que quizás hablaba de droga. Como sea, cuenta la leyenda que un letrista del Brodway, Hammerstain II, que fue el que la inventó, la odiaba por la palabra divine, que consideraba devaluada para una canción de amor. Puede ser: ay amor divino, pronto tienes que volver. Mal. Mal hasta el día de hoy. Sin embargo, Hamerstanin cuenta que por mucho que intentó, no pudo reemplazarla por ninguna otra, porque que nunca vio otra solución para el final. “And some day I’ll know that moment divine / When all the things you are, are mine”. “Y conoceré ese momento divino / en que todas las cosas que eres, sean mías”. En realidad bastante feo ese divino. O no feo, burdo quizás. Y ni siquiera burdo, tal vez demasiado fácil. En una de esas simplón. Pero en una de esas no. La versión que hace Volkov no menciona la palabra divino o divina en ningún lado, y –como en muchos de estos poemas- la letra es nada más un débil soporte para escribir sus textos. Pero sin ningún resquemor agrega la última parte. Y en inglés. ¿Por qué en inglés? No lo sé bien, creo que tiene que ver con los sonidos. Pero no, seguramente tiene que ver con Alicia.

Es  importante contar que en una ocasión, antes de que diera con Alicia y antes de que volviera a su vida Ella, me comentó que nunca le había dado mucha importancia al amor. Hablaba de él con cierto escepticismo, con distancia. Incluso recuerdo haber llegado a escucharlo referirse a él como un acto reproductivo, una manía cultural y lo recuerdo contando distintas costumbres sobre la forma en que se vivía el amor en distintos lugares de Sudamérica y el mundo. La forma como los indios en la sierra peruana se miraban de lejos y ya quedaban comprometidos para siempre. O esa tribu amazónica donde nadie podía casarse si la pareja no hablaba un dialecto distinto al suyo. O la felicidad que podía construirse al comprometerse en matrimonio desde que uno era un niño, como lo hacen en tantas partes. 

En un momento también se atrevió a decir que la canción romántica era una gran idiotez, también una gran mentira para gente a la que le gustaba que les mintieran y les gustaba sentir la idiotez del amor. Los cantores románticos eran para él grandes farsantes y muy malos actores. 

Esto quizás un año antes de la aparición de Alicia, y cuando Ella volvió a su vida. Ya me había contado sobre la conmoción que había vivido al verla, y algo borrachos, escuchamos una canción de Diango, o de alguien así, y con los ojos muy brillantes –ya no sé si de las cervezas o del incipiente glaucoma- dijo: “ya no recordaba esa sensación, cuando todas las canciones hablaban de Ella.” 

Pobre Volkov. 

En un papel, en su cuaderno de esclavo, encontré estas palabras sobre lo que le estaba pasando:

“No ser un hombre de amor. No aprender a enamorarse, nunca enloquecer de amor. ¿En qué momento decidí algo así? Qué desperdicio. ¿Por qué ahorrarse eso que nos trajo al mundo? Siempre fui un imbécil. Debí drogarme por completo de amor, debí haberme entregado por completo a la locura. ¿Qué me pasó que no hice el loco? ¿Qué me pasó que me daba tanto miedo reír como un estúpido, llorar? Hay un tiempo para todo. Ser viejo y estar enamorado: una pesadilla. Mal tiempo. Mala cara. Soy un viejo, un viejo sin ninguna sabiduría. Soy capaz de caminar kilómetros para ver si me encuentro con Ella. Y cuando estoy cerca, no puedo hablar. Esta locura me viene mal. No sé qué me está pasando. Mirarse a la cara en el espejo,  ardiendo, casi temblando, pensando en que la vas a ver. Y cuando la ves, no puedes decir nada. Y el día glorioso cuando la hiciste reír, flotaste en el aire por horas. Tonto. Eres un tonto. Soy un tonto. Es sólo biología, viejo cuerpo produciendo sustancias. Soy un animal. Lamentablemente un animal anciano. Alicia es un animal joven y hermoso. ¿Tienes alguna oportunidad? Ninguna. ¿O sí? Me acosa el remordimiento de no haber hecho esto cuando correspondía. Mal tiempo. Mala cara. Me cuesta tanto entender que esté frente a Ella otra vez.” 

Sin haberle dado yo un orden a los poemas, entiendo que Fernando estaba en esa etapa del enamoramiento cuando escribió “All the things you are”. Y claro, como Parker, se drogó de amor hasta la intoxicación. Y como un animal en medio de la naturaleza, sintió el llamado y acudió. Cojeaba. Cojeaba mal. Pero acudió. Por lo mismo, creo que lo quiero más.

 

 

yes, the river knows

créeme, niña

el río lo sabe

lo sabe, el río 

lo sabe como sólo él 

sabe ciertas cosas

 

me lo dijo

créeme niña,

me lo dijo:

quiere que seamos uno

tú y yo

yo y tú

uno, uno solo

con él

 

fluye, vuela, se abre

sin detenerse

quizás lo has visto

avanza, acaricia, entra

sin detenerse

seguro 

lo has visto

seguro lo 

has visto 

más de alguna

vez

 

tú no lo sabes

el río sí:

somos uno solo

estamos sumergidos

en él

por siempre

tú y yo

yo y tú

los dos

uno solo

con él

 

yes, the river knows

 

por favor, créeme,

créeme, créeme,

por favor:

si no me necesitas aún

ya sucederá,

solo dame

un poco de tiempo,

sólo un poco

de tiempo

y sucederá

 

lo juro

estoy borracho

de tu vino

sagrado

 

estoy tan borracho

tan borracho

de ti

 

fluye, libre, vuela

corre sin detenerse

tú no lo sabes

pero el río sí:

somos uno solo

acaricia, avanza, entra

quizás no lo sabes

pero él lo sabe bien:

nos estamos bañando

desnudos

en el mismo río

por siempre

tú y yo

yo y tú

 

somos uno solo

 

yes, the river knows

 

Lee también el primer capítulo de “Lub Dub” por Fernando Navarro Geisse y Fernando Volkov

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