Cuento: Hernán Jorquera

Disfraces         Me conocían como Caperucita roja. Vivía en la entrada de un vasto bosque con mi madre, quien me regaló la caperuza y, entre los mil y un defectos que ella tenía, me obligaba a usarla y nunca debía sacármela porque estaba hecha de tela importada, por lo mismo, valía mis dos riñones. Bajo…